Científicos captan por primera vez el nacimiento de estrellas gemelas

0
5

El espacio nos sigue deparando sorpresas este mes de octubre. Un equipo de científicos ha observado por primera vez cómo nacen las estrellas. Gracias al instrumento ALMA situado en Chile, los astrónomos están siendo testigos, gracias a capturas instantáneas, de la formación de los astros. Para Mario Tafalla, astrónomo del Instituto Geográfico Nacional, poder ver aquel fenómeno en alta resolución es “algo increíble” porque por fin se puede entender cómo se forma el universo.

La alimentación de las estrellas

El instrumento ALMA es capaz de grabar una cantidad muy numerosa de sistemas de formación de astros y con máximo detalle. Los científicos, entre los cuales hay españoles, han observado el miembro más joven de un pequeño grupo de objetos estelares en la nebulosa oscura Barnard 59, que forma parte de la nube de polvo y gas llamada la Nebulosa de la Pipa, informa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los puntos visibles son unos discos que dejan caer una materia de la cual se alimentan las protoestrellas para desarrollarse. Esos elementos circulares emiten un polvo, parecido a las partículas de arena pero en más pequeñas. Las estrellas se crean cada día, por múltiples regiones del universo. Su formación puede tardar un millón de años , pero Tafalla estima que nacen 10 nuevas estrellas al año, aunque asegura que es imposible dar una cifra exacta debido a la lentitud del proceso.

Los complejos filamentos en forma de 'pretzel' que rodean a las dos jóvenes estrellas y a sus pequeños discos.
Los complejos filamentos en forma de ‘pretzel’ que rodean a las dos jóvenes estrellas y a sus pequeños discos. FELIPE O. ALVES CSIC
 Además, todo el sistema de formación está rodeado por un disco más grande con un peso total de unas 80 masas de Júpiter, que muestra una “compleja red de estructuras de polvo distribuidas en forma de espiral, que se asemeja a un pretzel”, explica la nota de prensa del CSIC.

Según Tafalla, los resultados publicados en la revista Science, aportan unos detalles que nunca se habían visto antes. “No quedan restos de cómo se formó el Sol, por lo tanto, miramos otras estrellas para entender cómo se creó. Nuestros ojos pueden por fin asistir a ello.” El doctor Josep Miquel Girart, investigador del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) se une a Tafalla para poner en relieve las cualidades de la tecnología utilizada por los astrónomos. “Gracias a la potencia de ALMA hemos logrado obtener una mejor comprensión de cómo se forman estos sistemas, así como descubrir que sería posible la formación de planetas rocosos en tales ambientes. Sabiendo esto, ahora podemos estudiar más mecanismos similares con el fin de describir mejor las condiciones que permiten la formación de sistemas estelares múltiples”, declara.

La lluvia de estrellas

La Tierra se cruzará con una cometa que también está en órbita alrededor del Sol. De ese encuentro inusual caerán granos de polvo luminosos que se parecen a estrellas. Estos elementos astronómicos son los restos de la formación de aquellos astros que los astrónomos observaron la semana pasada con el instrumento ALMA. La cometa en cuestión forma un bloque de residuos del cual caen minúsculos meteoros brillantes y es lo que forma la lluvia que se verá esta madrugada.

 Los granos de polvo brillantes aparecen de forma aleatoria y se vaporizan a unos 100 kilómetros de altura con una velocidad de 20 kilómetros por segundo

“La caída no será muy intensa”, confirma Tafalla. Para poder observar este fenómeno se necesita un cielo completamente oscuro y alejarse de los lugares con mucha contaminación lumínica. También es necesario esperar a que la luz de la Luna en cuarto creciente desaparezca (2.50 de la madrugada del 9 de octubre). Este año se esperan 20 meteoros (partículas de polvo de la cola de la cometa que flotan y brillan por una fracción de segundos) por hora cuando en caso de lluvias grandes la cifra se eleva a unos 100, explica el astrónomo. En 1933 y 1946 fueron los años donde las tasas de meteoros eran las más altas, según datos del IGN.

Las estrellas fugaces que se podrán ver se llaman las Dracónidas. Por culpa de un efecto de proyección parecen llegar desde la constelación de Draco (del Dragón), pero en realidad los granos de polvo brillantes aparecen de forma aleatoria y se vaporizan a unos 100 kilómetros de altura con una velocidad de 20 kilómetros por segundo. Tras concluir, Tafalla recuerda la belleza de las imágenes del ALMA que permiten al ojo humano observa la complejidad de la galaxia.